La Biblia y los sumerios

Cuanto más se investiga en la historia de los antiguos pueblos más nos damos cuenta de que la historia no se divide en departamentos estancos. Las civilizaciones se influyen unas a las otras, pasando parte de su cultura, vocabulario, creencias o mitos a sus vecinos.

Los estudios en las civilizaciones mesopotámicas (parte del actual Irak) han ido relevando sorprendentes paralelismos entre sus mitos y algunas de las historias contenidas en la Biblia. Sería muy largo explicar todas en profundidad, pero voy a rescatar las que, a mi juicio, me han parecido más llamativas.

La creación del hombre

“Y Jehová procedió a formar al hombre del polvo del suelo[…] Y Jehova procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer, y a traerla al hombre”.

Este extracto del Génesis bíblico narra la creación del hombre y la mujer como reyes del paraíso. Si lo comparamos con los mitos sumerios sobre la creación, recogidos en el Enuma Elish, el parecido es palpable. En ellos se nos narra cómo los dioses, hartos de trabajar la tierra, deciden crear a la humanidad para que cultive sus campos. La diosa Nintu modela con arcilla mezclada con la sangre del dios We al primer hombre, al que insufla con un soplo de vida.

Más sorprendente aún es el nacimiento del mito de la costilla como elemento primigenio de la mujer. Su origen proviene de un relato sumerio en el que el dios Enki se queja de los dolores que siente en varias partes de su cuerpo. Con el objetivo de poner fin a su sufrimiento la diosa-madre Ninhursag crea un dios para cada una de las partes del cuerpo dolorido de Enki.

—«Hermano mío, ¿dónde te duele?

—Mi costilla me duele.

—A la diosa Ninti he dado a luz para ti.»

Con ello su dolor acaba. Costilla en sumerio se dice “ti”, término que también significa “hacer vivir”. Los cananeos que compusieron el relato bíblico debían conocer el viejo mito y lo adaptaron, aunque perdiéndose el juego de palabras por el camino.

El paraíso

Los sumerios nos hablan de una región donde no había dolor, vejez ni sufrimiento. Una región donde El león no mata, El lobo no se apodera del cordero”. Esta región era conocida con el nombre de Dilmun, que actualmente sabemos que se corresponde con el actual Bahrein. Aquí vivían en paz y felicidad los dioses hasta que Enki cometió un terrible pecado: se comió las ocho plantas engendradas por la diosa Ninhursag. La diosa, en castigo, lanzó una maldición que provocó los dolores que antes mencionábamos a Enki. Vemos aquí un paralelismo evidente con el acto de Adán y Eva, quienes desafiaron a Dios probando el fruto del conocimiento. Adán, Eva y Enki fueron castigados por ello y tras ese acto se puede afirmar que acabó la etapa de la inocencia de la humanidad en un hipotético paraíso.

El diluvio

El hallazgo de George Smith en 1872 de una tablilla que narraba un diluvio semejante al de la Biblia fue un bombazo en el mundo de la asiriología. Las excavaciones han constatado que no hubo un gran diluvio que afectase gravemente a Mesopotamia, aunque sí se han hallado restos de inundaciones locales que pudieron inspirar el relato. En él se nos cuenta como la humanidad se había expandido como una plaga sobre la tierra, por lo que los dioses decidieron reducir drásticamente su población mediante una catástrofe mundial: un diluvio. Enki, protector tradicional de la humanidad, advirtió a Utanapishtim, hijo de un rey de la ciudad de Shuruppak. El dios le ordenó construir una gran arca en la que se resguardarían él, toda su familia y ejemplares de todas las especies animales.  Así lo hizo Utanapishtim y, efectivamente, la tempestad acabó con todo rastro humano en la tierra. Cuando todo hubo pasado el hombre soltó una paloma, que volvió. Pasados unos días soltó una golondrina, que también regresó. Al cabo liberó a un cuervo que ya no volvió, señal de que el nivel de inundación había descendido ya. Utanapishtim y su esposa fueron premiados con la inmortalidad.

Arca de Noe de Edward Hicks

Arca de Noe de Edward Hicks

Moisés y Sargón

Sargón fue uno de los grandes reyes y militares de Mesopotamia. Partiendo de Kish logró unificar las regiones de Sumer y Acad, unificando Mesopotamia por primera vez en el Imperio Acadio.

Mi madre, la gran sacerdotisa, me concibió y me trajo al mundo en secreto. Me depositó en una cesta de juncos, cuyas rendijas tapó con betún. Me arrojó al río sin que yo pudiese salir de la cesta. El río me arrastró, me llevó hasta la casa de Aqqi, el aguador. Aqqi, el aguador, sumergiendo su cubo me sacó del agua. Aqqi, el aguador, me adoptó como hijo y me crió. Aqqi, el aguador, me enseñó su oficio de jardinero. Cuando era jardinero la diosa Istar se enamoró de mí, y así fue como ejercí la realeza durante setenta años.”

Así narra el nacimiento de Sargón una tablilla redactada en Ninivé datada en el siglo VII a.C. (unos 1600 años posterior al reinado de Sargón, lo que atestigua el fuerte impacto que dejó su gobierno). Como se puede comprobar es muy semejante al origen de Moisés y, también, de Rómulo y Remo. Todos ellos abandonados por su madre en una cesta en un río, encontrados por distintos personajes (un jardinero en el caso de Sargón, un porquero en el de Rómulo y Remo, una princesa egipcia con Moisés), donde son criados ajenos a su origen. Todos alcanzaron la grandeza, Sargón como emperador, Rómulo y Remo como fundadores de Roma y Moisés como profeta y libertador del pueblo hebreo.

Para saber más:

La historia empieza en Sumer – Samuel Noah Kramer

Mesopotamia, historia política, económica y cultural – Georges Roux

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