Inglaterra en juego: la Guerra de las Rosas (1ª parte)

Eduardo III (1327-1377) fue uno de los más grandes reyes de Inglaterra. Obtuvo resonantes triunfos en la Guerra de los Cien Años (1337-1453), la cual comenzó al reclamar la corona francesa. Sin embargo, el final de su reinado estuvo marcado por las revueltas tras las subidas de impuestos para costear las guerras. Eduardo tuvo una numerosa prole, hasta cinco varones y cuatro niñas. El primogénito y heredero, Eduardo el Príncipe Negro, era el prototipo de caballero medieval. Gran soldado, cortés, sabio, valiente y siempre movido por un ideal romántico que demostró al casarse con la viuda Juana de Kent contra los deseos de su padre.

La tragedia inglesa comenzó a escribirse con la muerte de este digno heredero en 1376. Eduardo III falleció un año después y la muerte de su primogénito provocó que la corona pasase a su nieto Ricardo II (1377-1399), un niño de sólo diez años. Comenzaron entonces las peleas por el poder entre los grandes pares ingleses. Una parte de la nobleza quería que el duque de Lancaster y tío del joven, Juan de Gante, asumiese la regencia. Otra parte temía que Juan de Gante tomase la corona para sí vulnerando los derechos de su sobrino, por lo que querían un consejo de regencia integrado por los pares del reino. Finalmente se optó por esta última solución, lo que no puso fin a las disputas nobiliarias que fueron constantes durante el reinado de Ricardo. El campesinado también sentía animadversión por Juan de Gante al que acusaban de llevar al rey por el mal gobierno y ser el instigador de las subidas de impuestos. Su palacio fue quemado hasta los cimientos en una revuelta campesina en 1381. Juan de Gante optó entonces por marcharse de Inglaterra para reclamar sus derechos al trono de Castilla. Su hermano Tomás de Woodstock, duque de Gloucester, le sustituyó en la jefatura del partido de los hijos de Eduardo III.

Tras llegar a la mayoría de edad Ricardo II comenzó a apoyarse en su séquito de favoritos, quienes tenían gran ascendencia sobre él y a los que encumbró de honores y favores. Este hecho motivó su enfrentamiento con sus tíos, los duques de Lancaster, Gloucester y York. El hecho de que algunos de sus favoritos fuesen advenedizos, recién llegados a la política, también enemistó al rey con parte de la nobleza tradicional. El frente de oposición a Ricardo comenzó a ganar fuerza y en 1386 estalló la rebelión de los Apellant, nombre con el que se conoció a la facción contraria a los favoritos de Ricardo y dirigida por su tío el duque de Gloucester.

Ricardo II (1376-1399). Comenzó a reinar con diez años y su tutela fue disputada entre sus tíos y los nobles. Fue depuesto por su primo Enrique de Bolingbroke tras desheredarle. Abadía de Westminster, anónimo.

Ricardo II (1376-1399). Comenzó a reinar con diez años y su tutela fue disputada entre sus tíos y los nobles. Fue depuesto por su primo Enrique de Bolingbroke tras desheredarle. Abadía de Westminster, anónimo.

Tras vencer en la rebelión los Apellant obtuvieron por un tiempo el control del reino y Ricardo se vio obligado a ejecutar a varios de sus favoritos por traición. Sin embargo, diez años después Ricardo ya se sentía lo suficientemente fuerte como para tomar represalias por este hecho. En 1397 ordenó el asesinato de su tío Gloucester por su participación en la rebelión de diez años antes. Poco después condenó al exilio por diez años a su primo Enrique de Bolingbroke, hijo y heredero de Juan de Gante, y a perpetuidad al duque de Norfolk.

Juan de Gante murió poco después. Necesitado de recursos para la guerra contra Irlanda, Ricardo decidió confiscar las rentas y el patrimonio del ducado de Lancaster, desheredando en la práctica a su primo Enrique al que además exilió de por vida. Este fue el detonante de la primera de las guerras civiles. Enrique reunió un ejército, volvió a Inglaterra y comenzó una guerra civil, conocida con el nombre de Revolución Lancaster, contra Ricardo II. Enrique fue apoyado por gran parte de la nobleza incluyendo a su tío el Duque de York, a quien Ricardo había dejado regente del reino mientras él estuviese en Irlanda. Tras ser derrotado, Ricardo se vio obligado a abdicar y falleció en el Castillo de Pontefrac en 1400. Se cree que fue dejado morir de hambre por el nuevo rey, quien ascendió al trono con el nombre de Enrique IV fundándose así la dinastía de los Lancaster.

Este lord de Hereford, a quien llamáis rey,

es un altivo y vil traidor a su rey

y, si le coronáis, yo aquí os profetizo:

la sangre de ingleses abonará la tierra

y los tiempos venideros gemirán por este crimen…

…Ah, si levantáis casa contra casa,

vendrá la división más dolorosa

que jamás cayó sobre esta tierra maldita.

Oponeos, evitadlo, impedidlo,

no os maldiga el hijo y los hijos del hijo.

Ricardo II, Shakespeare

Enrique IV (1399-1413) y su hijo Enrique V (1413-1422) lograron gobernar un reino en paz e, incluso, próspero. Enrique V fue un magnífico militar que asestó una victoria que parecía casi definitiva en la Guerra de los Cien Años logrando ser reconocido como heredero de Francia en el Tratado de Troyes (1420). El destino quiso complicar las cosas cuando Enrique murió en 1422 dejando en el trono a un niño de un año, Enrique VI (1422-1471), por lo que un consejo hubo de hacerse cargo del gobierno de Inglaterra hasta 1437. Tras alcanzar la edad adulta, Enrique contrajo matrimonio con la francesa Margarita de Anjou, una mujer que poseía toda la fuerza y personalidad que al rey le faltaba. Debido a su origen francés y a su fuerte personalidad la reina se ganó la antipatía de gran parte de la nobleza, sobre todo la del noble más poderoso de Inglaterra, Ricardo, el duque de York.

Mientras tanto Inglaterra fue sufriendo una serie de reveses militares en Francia que desembocaron en su definitiva derrota en La Guerra de los Cien Años en 1453. A partir de entonces Enrique comenzó a sufrir ataques de locura, se cree que herencia de su abuelo Carlos VI de Francia, quien también los sufría. Debido al estado mental del monarca se hizo evidente la necesidad de establecer otra regencia. Comenzó una pugna por el poder, esta vez protagonizada por Margarita de Anjou y el duque de York. La lucha provocó que se reabriese un asunto que llevaba medio siglo enterrado: quién tenía más derecho para ostentar el trono de Inglaterra…

Segunda parte del artículo

Tercera y última parte del artículo

Para saber más

La Henriada, William Shakespeare

Ricardo II

La guerra de los Cien Años

Galería de imágenes

Anuncios

La imagen del día: Ricardo III coronado rey de Inglaterra en Westminster

El 6 de julio de 1483 fue coronado en Westminster Ricardo III de Inglaterra. Logró arrebatar la corona a sus sobrinos, unos niños, alegando al Parlamento que el matrimonio de sus padres no fue válido y que, por tanto, eran bastardos. Ricardo III reinó durante dos años en los que hubo de hacer frente a multitud de rebliones. Su muerte en la Batalla de Bosworth (1485) frente a Enrique Tudor puso fin a la Guerra de las rosas entre los York y los Lancaster por el trono de Inglaterra.

El 6 de julio de 1483 fue coronado en Westminster Ricardo III de Inglaterra. Logró arrebatar la corona a sus sobrinos, unos niños, alegando al Parlamento que el matrimonio de sus padres no fue válido y que, por tanto, eran bastardos. Ricardo III reinó durante dos años en los que hubo de hacer frente a multitud de rebliones. Su muerte en la Batalla de Bosworth (1485) frente a Enrique Tudor puso fin a la Guerra de las rosas entre los York y los Lancaster por el trono de Inglaterra.