Inglaterra en juego: la Guerra de las Rosas (2ª parte)

En la primera parte del artículo finalizamos contando que el ataque de locura de Enrique VI originó un enfrentamiento entre su esposa Margarita de Anjou y su vasallo el duque de York por hacerse con la tutela del reino. En este expondremos cómo se resolvió aquel conflicto y cuáles fueron sus consecuencias en la historia inmediata inglesa.

En primer lugar, el enfrentamiento entre la reina y el duque de York reabrió una pregunta enterrada desde hacía más de medio siglo ¿Quién era el legítimo heredero de Inglaterra? Recordemos que Enrique IV, quien destronó al rey Ricardo II, descendía de Eduardo III a través de su padre Juan de Gante, cuarto hijo del monarca. Sin embargo, el duque de York descendía de Eduardo III tanto por su padre como por su madre. Por vía paterna era descendiente de Edmundo de Langley, quinto hijo de Eduardo III, lo que en principio daba prioridad a los Lancaster. Sin embargo, por vía materna descendía de Leonel de Amberes, tercer hijo del rey, quien tuvo una única hija, Felipa. Sus descendientes se vieron privados de sus derechos al trono por este hecho ya que, según los Lancaster, la vía paterna tenía prioridad y en ella ellos iban antes al descender del cuarto hijo de Eduardo III y no del quinto.

El enfrentamiento entre Ricardo y Margarita provocó que el primero se plantease reclamar sus derechos al trono. Finalmente el duque logró hacerse con el mando sobre el consejo de regencia lo que aplazó sus planes. Dicho consejo se mantuvo hasta 1454 cuando Enrique VI recuperó la cordura y su esposa Margarita de Anjou el control del gobierno, ya que poseía gran influencia sobre el débil rey. La reina se atrajo a algunos nobles con los que tramó una alianza “Anti York” que se enfrentó a los York en 1455 en la Batalla de St Albans, en la que el duque se hizo con la victoria y en la que murieron varios líderes Lancaster.

El rey pronto volvió a perder el juicio y esta vez se decidió desde el primer momento instituir un consejo de regencia presidido por el duque de York, quien sería Lord Protector del Reino, relegando así a Margarita a una posición secundaria. La rivalidad entre el regente y la reina continuó aumentando. Margarita veía en Ricardo una amenaza para su hijo y príncipe heredero, Eduardo de Gales, y pronto comenzó a conspirar para eliminar del poder al Duque con ayuda de algunos nobles leales a los Lancaster. Cuando el rey volvió a recobrar el juicio Margarita le convenció de que relevase del poder a Ricardo y le mandase a Irlanda, donde su influencia política sería prácticamente nula. Transcurrió así un tiempo en el que la popularidad de Enrique VI se vino abajo a consecuencia de los elevados impuestos mientras la candidatura del duque de York cada vez era vista con más simpatía por el pueblo.

Motivado por su apoyo popular e instigado por su primo el conde de Warwick, también conocido como “El hacedor de reyes”, Ricardo abandonó su retiro en Irlanda e invadió Inglaterra con un ejército. Tras una serie de avatares Ricardo logró entrar en Londres donde reclamó la corona para sí mismo, alterando los planes iniciales que simplemente consistían en expulsar a los malos consejeros de Enrique VI y anular la influencia política de Margarita de Anjou.. A diferencia de lo ocurrido con Ricardo II, el Parlamento en esta ocasión no accedió a deponer a Enrique VI. Optó por una solución llamada “El Acta de acuerdo” en la que se estipulaba que el sucesor de Enrique sería Ricardo y no su hijo Eduardo, que quedaba así desheredado. Esta era una solución que Margarita de Anjou no estaba dispuesta a aceptar por lo que las hostilidades volvieron a reanudarse.

El 30 de diciembre de 1460 tuvo lugar la Batalla de Wakefield, en la que los Lancaster obtuvieron un sonoro triunfo. El duque de York y su hijo Edmundo fueron muertos y sus cabezas empaladas sobre las murallas de York. El ducado de York y el liderato de su causa pasaron a su hijo Eduardo, quien fue apoyado por el conde de Warwick y por sus hermanos Jorge y Ricardo. Tras su victoria ante los Lancaster en la Batalla de Mortimer’s Cross ocurrió una curiosa anécdota, ya que justo entonces se produjo un fenómeno celeste en el que se vieron tres soles en el cielo. Warwick afirmó que el cielo mostraba los tres soles de York (referentes a Eduardo, Jorge y Ricardo) que anunciaban su victoria. Tras una nueva serie de batallas el joven Eduardo y Warwick aprovecharon la estancia de Margarita de Anjou en el norte de Inglaterra para entrar en Londres. Allí Eduardo fue coronado como Eduardo IV (1461-1483) en medio de las aclamaciones de los habitantes de Londres, pero la guerra aún no había terminado…

Eduardo IV (1461-1483). Tras la muerte de su padre Ricardo heredó el título de duque de York y el liderato de su casa en la Guerra de las Rosas. Con el apoyo de su primo el conde de Warwick logró ser coronado en 1461. Retrato póstumo realizado en 1520. Anónimo.

Eduardo IV (1461-1483). Tras la muerte de su padre Ricardo heredó el título de duque de York y el liderato de su causa en la Guerra de las Rosas. Con el apoyo de su primo el conde de Warwick logró ser coronado en 1461. Retrato póstumo realizado en 1520. Anónimo.

La Batalla de Towton de 1461 supuso un gran triunfo para los York, ya que en ella perdieron la vida muchos líderes de los Lancaster que quedaron así descabezados y sin suficientes hombres para continuar la guerra. Margarita de Anjou y Eduardo se exiliaron en Francia mientras Enrique se refugió en Escocia. Cuatro años después el depuesto rey fue apresado tras ser derrotado en una escaramuza, siendo enviado a la Torre de Londres donde parece ser que se le dispensó un buen trato. Mientras tanto, Eduardo IV pudo iniciar su reinado efectivo, no exento de inestabilidad. Su matrimonio secreto con Elizabeth de Woodville provocó la ira de su protector, el conde de Warwick, quien había pactado su boda con una princesa francesa. Su relación con el conde se fue deteriorando cada vez más y Warwick comenzó a conspirar con el hermano del rey, Jorge de Clarence, con aspiraciones al trono. Warwick y Clarence estaban abiertamente enfrentados a la reina y a sus familiares, los Grey y los Woodville, procedentes de la pequeña nobleza rural y, por ello, acusados de advenedizos. Los parientes de la reina coparon los altos y lucrativos cargos de la corte y acapararon la influencia sobre el monarca por lo que pronto se formaron dos facciones en la corte: la de los parientes de la reina y la de los parientes del rey. Clarence se casó con la hija mayor de Warwick, Isabel Neville, para formalizar su acuerdo político y comenzar la sublevación pero la conspiración fue descubierta a tiempo por Eduardo IV, que decidió perdonarles.

La magnanimidad del rey no puso fin a las conspiraciones. Warwick, apoyado por Clarence, se puso en contacto con Margarita de Anjou. El conde pactó casar a su hija menor Ana con el príncipe Eduardo de Lancaster y planearon una invasión de Inglaterra. En el último momento la alianza fue abandonada por Clarence, quien al ver sus opciones al trono eliminadas prefirió seguir siendo el hermano del actual monarca a ser un simple súbdito más de los Lancaster. Warwick venció a Eduardo, que se exilió en Borgoña, y reinstauró a Enrique VI. Fue una victoria momentánea ya que Eduardo IV se rehízo, invadió Inglaterra, derrotó a Warwick en la Batalla de Barnet, en la que el conde murió, y ahorcó a Eduardo de Gales tras vencerle en la Batalla de Tewkesbury. Por su parte Enrique VI fue asesinado en sus habitaciones de la Torre de Londres, lo cual supuso un auténtico escándalo. Los Lancaster estaban prácticamente muertos. Tras todo esto Ricardo, el hermano del rey, se casó con la viuda de Eduardo de Lancaster, Ana Neville.

El resto del reinado de Eduardo siguió siendo inestable y marcado por las rivalidades entre los parientes de la reina y los hermanos del rey. En 1478 Jorge de Clarence fue apresado acusado de traición y brujería y las fuentes afirman que fue ejecutado de una forma de lo más curiosa: ahogado en un tonel de su vino favorito. Cinco años después, en 1483, un avejentado Eduardo IV moría. Había tenido una vida ajetreada y llena de excesos. Dejaba dos hijos aún niños, el príncipe heredero Eduardo y el pequeño duque de York, Jorge. Con el fin de gobernar Inglaterra mientras su hijo fuera menor de edad el moribundo rey encargó a su hermano Ricardo presidir la regencia y lo nombró Lord Protector del Reino…

Tercera y última parte del artículo

Para saber más 

Causas de la Guerra de las Rosas

Documental de la Guerra de las Rosas

The white Queen, BBC, 2013

Trilogía de la Guerra de las Rosas, de Sharon Kay Penman

Galería de imágenes

Inglaterra en juego: la Guerra de las Rosas (1ª parte)

Eduardo III (1327-1377) fue uno de los más grandes reyes de Inglaterra. Obtuvo resonantes triunfos en la Guerra de los Cien Años (1337-1453), la cual comenzó al reclamar la corona francesa. Sin embargo, el final de su reinado estuvo marcado por las revueltas tras las subidas de impuestos para costear las guerras. Eduardo tuvo una numerosa prole, hasta cinco varones y cuatro niñas. El primogénito y heredero, Eduardo el Príncipe Negro, era el prototipo de caballero medieval. Gran soldado, cortés, sabio, valiente y siempre movido por un ideal romántico que demostró al casarse con la viuda Juana de Kent contra los deseos de su padre.

La tragedia inglesa comenzó a escribirse con la muerte de este digno heredero en 1376. Eduardo III falleció un año después y la muerte de su primogénito provocó que la corona pasase a su nieto Ricardo II (1377-1399), un niño de sólo diez años. Comenzaron entonces las peleas por el poder entre los grandes pares ingleses. Una parte de la nobleza quería que el duque de Lancaster y tío del joven, Juan de Gante, asumiese la regencia. Otra parte temía que Juan de Gante tomase la corona para sí vulnerando los derechos de su sobrino, por lo que querían un consejo de regencia integrado por los pares del reino. Finalmente se optó por esta última solución, lo que no puso fin a las disputas nobiliarias que fueron constantes durante el reinado de Ricardo. El campesinado también sentía animadversión por Juan de Gante al que acusaban de llevar al rey por el mal gobierno y ser el instigador de las subidas de impuestos. Su palacio fue quemado hasta los cimientos en una revuelta campesina en 1381. Juan de Gante optó entonces por marcharse de Inglaterra para reclamar sus derechos al trono de Castilla. Su hermano Tomás de Woodstock, duque de Gloucester, le sustituyó en la jefatura del partido de los hijos de Eduardo III.

Tras llegar a la mayoría de edad Ricardo II comenzó a apoyarse en su séquito de favoritos, quienes tenían gran ascendencia sobre él y a los que encumbró de honores y favores. Este hecho motivó su enfrentamiento con sus tíos, los duques de Lancaster, Gloucester y York. El hecho de que algunos de sus favoritos fuesen advenedizos, recién llegados a la política, también enemistó al rey con parte de la nobleza tradicional. El frente de oposición a Ricardo comenzó a ganar fuerza y en 1386 estalló la rebelión de los Apellant, nombre con el que se conoció a la facción contraria a los favoritos de Ricardo y dirigida por su tío el duque de Gloucester.

Ricardo II (1376-1399). Comenzó a reinar con diez años y su tutela fue disputada entre sus tíos y los nobles. Fue depuesto por su primo Enrique de Bolingbroke tras desheredarle. Abadía de Westminster, anónimo.

Ricardo II (1376-1399). Comenzó a reinar con diez años y su tutela fue disputada entre sus tíos y los nobles. Fue depuesto por su primo Enrique de Bolingbroke tras desheredarle. Abadía de Westminster, anónimo.

Tras vencer en la rebelión los Apellant obtuvieron por un tiempo el control del reino y Ricardo se vio obligado a ejecutar a varios de sus favoritos por traición. Sin embargo, diez años después Ricardo ya se sentía lo suficientemente fuerte como para tomar represalias por este hecho. En 1397 ordenó el asesinato de su tío Gloucester por su participación en la rebelión de diez años antes. Poco después condenó al exilio por diez años a su primo Enrique de Bolingbroke, hijo y heredero de Juan de Gante, y a perpetuidad al duque de Norfolk.

Juan de Gante murió poco después. Necesitado de recursos para la guerra contra Irlanda, Ricardo decidió confiscar las rentas y el patrimonio del ducado de Lancaster, desheredando en la práctica a su primo Enrique al que además exilió de por vida. Este fue el detonante de la primera de las guerras civiles. Enrique reunió un ejército, volvió a Inglaterra y comenzó una guerra civil, conocida con el nombre de Revolución Lancaster, contra Ricardo II. Enrique fue apoyado por gran parte de la nobleza incluyendo a su tío el Duque de York, a quien Ricardo había dejado regente del reino mientras él estuviese en Irlanda. Tras ser derrotado, Ricardo se vio obligado a abdicar y falleció en el Castillo de Pontefrac en 1400. Se cree que fue dejado morir de hambre por el nuevo rey, quien ascendió al trono con el nombre de Enrique IV fundándose así la dinastía de los Lancaster.

Este lord de Hereford, a quien llamáis rey,

es un altivo y vil traidor a su rey

y, si le coronáis, yo aquí os profetizo:

la sangre de ingleses abonará la tierra

y los tiempos venideros gemirán por este crimen…

…Ah, si levantáis casa contra casa,

vendrá la división más dolorosa

que jamás cayó sobre esta tierra maldita.

Oponeos, evitadlo, impedidlo,

no os maldiga el hijo y los hijos del hijo.

Ricardo II, Shakespeare

Enrique IV (1399-1413) y su hijo Enrique V (1413-1422) lograron gobernar un reino en paz e, incluso, próspero. Enrique V fue un magnífico militar que asestó una victoria que parecía casi definitiva en la Guerra de los Cien Años logrando ser reconocido como heredero de Francia en el Tratado de Troyes (1420). El destino quiso complicar las cosas cuando Enrique murió en 1422 dejando en el trono a un niño de un año, Enrique VI (1422-1471), por lo que un consejo hubo de hacerse cargo del gobierno de Inglaterra hasta 1437. Tras alcanzar la edad adulta, Enrique contrajo matrimonio con la francesa Margarita de Anjou, una mujer que poseía toda la fuerza y personalidad que al rey le faltaba. Debido a su origen francés y a su fuerte personalidad la reina se ganó la antipatía de gran parte de la nobleza, sobre todo la del noble más poderoso de Inglaterra, Ricardo, el duque de York.

Mientras tanto Inglaterra fue sufriendo una serie de reveses militares en Francia que desembocaron en su definitiva derrota en La Guerra de los Cien Años en 1453. A partir de entonces Enrique comenzó a sufrir ataques de locura, se cree que herencia de su abuelo Carlos VI de Francia, quien también los sufría. Debido al estado mental del monarca se hizo evidente la necesidad de establecer otra regencia. Comenzó una pugna por el poder, esta vez protagonizada por Margarita de Anjou y el duque de York. La lucha provocó que se reabriese un asunto que llevaba medio siglo enterrado: quién tenía más derecho para ostentar el trono de Inglaterra…

Segunda parte del artículo

Tercera y última parte del artículo

Para saber más

La Henriada, William Shakespeare

Ricardo II

La guerra de los Cien Años

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