Heliogábalo, el emperador controvertido

Heliogábalo nació en Emesa, Siria. Era hijo de Julio Soemia y Sexto Vario Marcelo, sumo sacerdote de la deidad oriental de El-Gabal. Heliogábalo, cuyo nombre real era Vario Avito Basiano, era el sobrino nieto del emperador Septimio Severo.

Tras la muerte de Septimio Severo, una oleada de muertes se abalanzó sobre los restos de la familia real. Primero fue su sucesor, Caracalla, quien ordenó el asesinato de su hermano Geta. Luego el propio Caracalla murió asesinado mientras comandaba una campaña militar. El Imperio había quedado descabezado y el trono recayó en el Prefecto del Pretorio de Caracalla: Macrino, el primer emperador proveniente del orden ecuestre, algo que tendría gran relevancia en el desarrollo futuro de Roma.

La depuesta dinastía imperial de los Severo no aceptó de buen grado el cambio. Consideraban a Macrino como un advenedizo y su objetivo era recuperar el poder. La revuelta fue instigada por una mujer muy poderosa y ambiciosa: Julia Mesa, hermana mayor de la esposa de Septimio Severo y abuela de Heliogábalo. La anciana tenía dos posibles candidatos dentro de su familia para llevar la púrpura imperial: sus nietos Heliogábalo y Alejandro. Se decidió por el primero.

Julia Mesa consiguió el apoyo de la III Legio Gallica, desencadenando así una revuelta que logró asesinar a Macrino y establecer en el trono al joven Vario Avito, quien contaba apenas catorce años. El muchacho lo primero que hizo fue nombrar augustas a su madre y a su abuela, quienes verdaderamente ostentarían el poder romano y que serían las primeras mujeres en entrar en el Senado.

Heliogábalo no sólo era emperador. También había heredado de su padre el cargo de sumo sacerdote de El-Gabal, deidad que no dudó en tratar de trasplantar a Roma. Otro de sus primeros actos fue el de situar por encima de la estatua de la diosa Victoria un retrato suyo vestido de sacerdote obligando a los senadores a honrarle también a él cuando fuesen a rendir culto a la deidad.

Mientras viajaban hacia Roma para tomar el poder ya estallaron algunos conatos de rebelión en las legiones, desconfiadas ante aquel extraño y joven emperador. Tras llegar a la capital, Heliogábalo inició su gran proyecto: hacer de su dios la única deidad del Imperio Romano. Para ello, ordenó la construcción de un gran templo, el Elagabalium, en la ladera de la Colina Palatina.

El-Gabal fue asimilado al Sol Invictus, situado por encima de Jupíter y se le casó con Minerva. El símbolo del nuevo dios era una roca negra con forma de falo que era paseada por las calles de la ciudad en carro durante el solsticio de verano. El emperador bailaba en torno a ella a ritmo de timbales mientras obligaba a los senadores a asistir al extraño ceremonial.

El emperador causó un gran escándalo cuando atentó directamente contra las tradiciones romanas al obligar a una virgen vestal, Aquilia Severa, a casarse con él. Las vírgenes vestales tenían prohibido mantener relaciones sexuales y cualquier hombre que osase tocar a una de ellas era severamente castigado por la ley. A Heliogábalo no le importó y quiso representar con este enlace una boda divina entre El-Gabal y Vesta.

La vida sexual del emperador también era motivo de escándalo.  Aquilia era su segunda esposa, el emperador ya había estado casado con una joven llamada Julia Cornelia Paula. Su pasión por Aquilia le duró poco, ya que la dejó meses después para casarse de nuevo con Annia Faustina, descendiente lejana de Marco Aurelio, emperador cuyo recuerdo, aún cercano, era muy respetado. Antes de que acabase el año había abandonado a Faustina para volver con Aquilia.

Sin embargo, lo que verdaderamente causaba escándalo eran las relaciones de Heliogábalo con los hombres. No por su naturaleza homosexual, Adriano tuvo amantes reconocidos y no despertó odio entre su pueblo, sino por el carácter pervertido que, a juicio de los romanos, hacía de ellas. Desde principios de su reinado, Heliogábalo había mantenido una relación estrecha con su auriga Hierocles. Incluso pretendió nombrarle césar. Se casó con él y se consideraba “la esposa y emperatriz de Hierocles”.

Posteriormente conoció a Aurelio Zotico, un atleta griego conocido por el tamaño de su órgano amatorio. También contrajo matrimonio con él. Los senadores y funcionarios del palacio trataron a los dos esposos que tuvo Heliogábalo con gran respeto y como sí, efectivamente, ellos tuviesen el rol masculino de “marido” relegando al emperador al papel de “esposa”. Este Zotico es el que sabemos seguro que sobrevivió a Heliogábalo, del resto de esposas y esposos imperiales no tenemos noticias tras la muerte del emperador.

Heliogábalo también protagonizó una conocida anécdota según la cual reunió a un equipo médico y prometió cubrir de oro a aquel que pudiera sustituirle su órgano reproductor masculino por uno femenino. Por ello, Heliogábalo es considerado en ocasiones como el primer transexual documentado de la historia.

Pese a sus tres matrimonios con mujeres, Heliogábalo no había conseguido descendencia. La inestabilidad imperial y la creciente impopularidad del emperador aconsejaban buscar un posible sucesor. Julia Mesa convenció al emperador de que adoptase a su primo Alejandro y compartiese con él el consulado de aquel año.

Alejandro fue muy popular y Heliogábalo se puso celoso. Intentó echarse atrás e hizo circular el rumor de que su primo estaba cercano a la muerte. Con ello desencadenó una revuelta de los pretorianos que exigieron ver a Alejandro. Heliogábalo quiso castigar la deslealtad de sus hombres pero estos se revelaron. El emperador se escondió en un arcón pero fue descubierto y asesinado a los dieciocho años de edad. Su madre también murió, así como algunos partidarios suyos entre los que se encontraba Hierocles.

El joven Heliogábalo. Busto en el Museo Capitolino, foto de Giovanni Dallorto.

El joven Heliogábalo. Busto en el Museo Capitolino, foto de Giovanni Dallorto.

El fenecido emperador fue condenado a la Damnatio Memoriae, su eliminación de la Historia al ser borrada su efigie y su nombre de documentos y monumentos. El-Gabal fue desterrado de vuelta a Oriente. También se prohibió la presencia de mujeres en el Senado. Alejandro Severo ascendió al trono y Julia Mesa mantuvo los resortes del poder hasta su muerte en 224.

¿Fueron los caprichos de un adolescente los que le impulsaron a establecer a El-Gabal como dios supremo de Roma? ¿O, por el contrario, podemos ver en este hecho el primer precedente de la búsqueda de un dios unitario que impulsase la homogeneidad del Imperio y frenase así su decadencia? Algunos autores han querido ver en El-Gabal el primer intento de imponer un dios único, algo que sería intentado también por Aureliano y conseguido por Constantino cuando adoptó el Cristianismo.

La historiografía ha visto en Heliogábalo una fuente de escándalos y depravación , además de un síntoma claro de la decadencia romana que estaba a punto de comenzar. La pérdida de los valores romanos, la expansión de cultos mistéricos o la crisis económica y moral fueron factores que jugaron un papel fundamental en la crisis romana del Siglo III. Sin embargo, queda la duda de si la verdadera personalidad del emperador no se ha visto desfigurada por los testimonios de los cronistas contrarios a su persona.

Para saber más

Septimio Severo

Alejandro Severo

Crisis del siglo III

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La boda pueblerina es un óleo sobre lienzo realizado por el artista francés Jean-Baptiste Greuze en 1761. La obra del pintor encaja en la línea del Rococó francés, un arte del gusto cortesano de la época que presentaba escenas idílicas y hermosas. Los delicados gestos de los personajes y su elegancia intrínseca son el reflejo de esta corriente artística. El lienzo puede ser dividido en dos: las mujeres a la izquierda con sus vestimentas coloridas y brillantes, representantes del mundo de la aristocracia provinciana. A la derecha, con ropajes oscuros, está el mundo de la administración, las leyes y un estado que intenta expandirse hacia el mundo rural. La obra se puede ver en el Museo del Louvre, París, Francia.

La boda pueblerina, Greuze

A

La Sagrada Familia del pajarito es un óleo sobre lienzo realizado por el artista español Bartolomé Esteban Murillo hacia 1650. En la obra, el niño Jesús, idealizado, juega con el perro mientras sujeta en su mano un pequeño pajarito. El artista da mucha importancia a la figura de San José, protagonista y partícipe del juego del pequeño Jesús, mientras la Virgen permanece en un discreto segundo plano tejiendo y contemplando la escena. La obra se convirtió en una de las pinturas más idílicas sobre la Sagrada Familia. Actualmente se puede contemplar en el Museo del Prado. Click para ampliar.

Sagrada Familia del pajarito, Murillo

Las Segundas Invasiones Bárbaras: los húngaros

A principios del siglo IX de Nuestra Era, el mundo parecía estar entrando en una época de prosperidad liderada por el pujante Imperio Carolingio, que había recuperado el Imperio para Occidente. Desgraciadamente para ellos, las rivalidades entre los herederos de Carlomagno y los ataques de las Segundas Invasiones Bárbaras, oleadas invasoras de pueblos del este y el norte entre los que se encontraban los húngaros y los vikingos, vinieron a segar aquella prosperidad y retrasar el crecimiento de Europa Occidental durante un par de siglos.

Originalmente los húngaros o magiares residían al oeste del río Ural y eran una federación de tribus. Comenzaron entonces un lento desplazamiento que les llevó al valle medio del río Volga. Allí entraron en contacto con tribus turcas de las que adoptaron prácticas y hábitos nómadas. Su primera incursión en territorio centroeuropeo está datada en 862.

Los magiares se convirtieron en una pieza más del juego de ajedrez que los bizantinos mantenían con sus vecinos. El mayor rival en Europa del Imperio Romano de Oriente por esta época eran los búlgaros, por aquel entonces paganos que residían en lo antigua provincia de Moesia. El emperador de Oriente animó a los magiares a marchar contra los búlgaros, pero estos reaccionaron convenciendo a los pechenegos para que atacasen a los magiares. Todo ello motivó un nuevo desplazamiento húngaro hacia Occidente.

Los húngaros se instalaron en la antigua Panonia, que convirtieron en base de operaciones para lanzar ataques de saqueo y pillaje contra sus vecinos. Desde allí persiguieron y torpedearon a los misioneros alemanes enviados a la Europa del Este con el fin de cristianizarla. Los continuos ataques magiares se convirtieron en un dolor de cabeza para todos sus vecinos.

Europa por aquel entonces carecía de un gobernante fuerte que pudiera defenderles. El Imperio Carolingio se vino abajo a la misma velocidad a la que los herederos de Carlomagno se peleaban por el poder. La feudalización comenzó a hacer acto de presencia en el Occidente europeo y los campesinos, indefensos ante la ferocidad de los ataques, recurrieron a la protección de las autoridades locales (obispos y condes).

Arnulfo de Carintia, emperador de lo que quedaba del Imperio Carolingio, contrató los servicios húngaros para atacar a la Gran Moravia, un efímero imperio eslavo que ocupaba gran parte de la Europa Central. Se estima que durante los primeros años tras su establecimiento en la región, los húngaros lanzaron cuatro expediciones contra Bizancio y nada menos que treinta y cinco contra el Occidente europeo. La dureza y violencia producida por los magiares ha pasado al lenguaje castellano debido al fuerte impacto que produjeron en la época, plasmado en las crónicas. El vocablo ogro proviene de la palabra húngaro.

Batalla de Lechfeld en una ilustración de Sigmund Meisterlin, Codex de la historia de Nuremberg.

Batalla de Lechfeld en una ilustración de Sigmund Meisterlin, Codex de la historia de Nuremberg.

Tras destruir la Gran Moravia, los húngaros continuaron con sus ataques contra Occidente llegando hasta la Península Ibérica. Enrique el Pajarero, rey de Germania, pudo al fin detener los ataques húngaros tras derrotarles en la Batalla de Merseburgo (933). Los magiares estaban comenzando a abandonar su estilo de vida tradicional basado en el nomadismo y en el pillaje.

Otón I, hijo de Enrique el Pajarero, fue el hombre fuerte que necesitaba Occidente. Tras asegurarse el poder efectivo en Alemania y lograr para sí la corona de Italia, Otón fue coronado emperador. Se fundaba de esta manera el Sacro Imperio Romano Germánico. Como hombre fuerte de la cristiandad, Otón se tomó muy en serio el problema de Hungría.

Tras reunir ocho mil hombres, Otón hizo frente a los magiares en una región situada cerca de la actual Augsburgo. Allí, comandando una de las ocho divisiones de su ejército, esperó al ataque húngaro. Estos cruzaron el río Lech y se lanzaron contra las huestes germánicas sufriendo una gran derrota. Esta batalla pasó a la historia como la Batalla de Lechfeld (955) y constituyó el final de la primera etapa de la historia húngara.

Tras su derrota los magiares aceleraron el proceso de sedentarización convirtiéndose en un reino más de la Cristiandad. El azote de Europa se convirtió en el escudo de Europa. Los húngaros se mezclaron con los habitantes germanos y eslavos de la antigua Panonia configurando un nuevo reino, cuya cabeza eran los descendientes del legendario rey Arpad.

El príncipe Geza (972-997) convirtió Hungría en un principado y aceptó las primeras misiones cristianas en sus dominios. Su sucesor fue Esteban (997-1038), rey apostólico de Hungría (desde entonces la corona húngara se llamó “la corona de san Esteban), al convertirse al cristianismo y recibir como recompensa la corona. Hubo intentonas por parte de algunos nobles por volver al paganismo, pero Hungría se convirtió desde aquel momento en el escudo de Europa capaz de frenar a los mongoles en el siglo XIII o a los otomanos en el XVI.

Para saber más

Segundas invasiones bárbaras

Esteban I de Hungria

Los otónidas

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Instante en el que se produce el primer vuelo de los hermanos Wright, un 17 de diciembre de 1903. Fotografía atribuida a los hermanos Wright. Library of Congress, Prints & Photographs Division, LC-DIG-ppprs-00626 (digital file from original), uncompressed archival TIFF version (232 MiB), converted to JPEG (quality level 88) with GraphicsMagick 1.1.11. ©LibraryOfCongress

Instante en el que se produce el primer vuelo de los hermanos Wright, un 17 de diciembre de 1903. Fotografía atribuida a los hermanos Wright. Library of Congress, Prints & Photographs Division, LC-DIG-ppprs-00626 (digital file from original), uncompressed archival TIFF version (232 MiB), converted to JPEG (quality level 88) with GraphicsMagick 1.1.11. ©LibraryOfCongress

Primer vuelo de los hermanos Wright

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Las tentaciones de san Antonio es una obra realizada por el artista flamenco Hieronymus Bosch, más conocido como El Bosco. San Antonio fue un eremita del siglo III que se retiró para vivir en soledad en el desierto de Egipto. Allí, según la tradición, el demonio le intentó tentar con toda serie de sortilegios y argucias. El desierto es representado en el paisaje pardo del fondo, mientras las extrañas criaturas junto al ermitaño son representaciones de las tentaciones demoniacas. El tema fue uno de los favoritos del pintor, que también le dedicó un tríptico que está expuesto en Museo Nacional de Arte Antigua de Lisboa. Las Tentaciones de san Antonio se puede ver en el Museo del Prado. Click para ampliar.

Las tentaciones de san Antonio, El Bosco

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El nacimiento de Venus es una obra realizada por el artista florentino Sandro Botticelli en 1484. Está realizada con témpera sobre lienzo. Como obra Renacentista, recupera algunos de los cánones del arte antiguo como el desnudo femenino. La diosa Venus llega a la isla de Cítera sobre una concha empujada por los dioses alados. La espera para taparla la ninfa de la Primavera. Venus es representada al modo de las Venus Púdicas de la época antigua: trata de taparse el pecho mientras su pelo cubre sus partes íntimas. La diosa supone el centro de la composición y la belleza y armonía de sus rasgos embelesan al espectador. Tradicionalmente se ha creido que la obra fue encargada por los Médici, mecenas florentinos muy relacionados con el neoplatonismo, filosofía que tratan de plasmar con un programa iconográfico. Estudios recientes ponen en duda esta afirmación. La obra se puede ver en La Galería de los Uffizi, Florencia.

El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli