La guerra de las reinas: Brunichilde contra Fredegunde

A principios de la Edad Media, salvo en momentos muy puntuales, la actual Francia se encontraba dividida. El concepto de herencia patrimonial de los reyes merovingios causó que dividieran sus estados entre todos sus hijos, debilitando el poder real y provocando numerosas guerras civiles entre hermanos para reunificar los territorios y hacerse con la hegemonía. Los más importantes de estos reinos fueron Austrasia, en el este, y Neustria, al oeste.

En 566 d.C. el rey Sigiberto, de Austrasia, contrajo matrimonio con Brunichilde, hija de nuestro visigodo Atanagildo. La nueva reina era bella, inteligente y culta. El hermano de Sigiberto y rey de Neustria, Chilperico, enviudó por aquellas fechas. Viendo lo noble y digna que era su cuñada decidió casarse con su hermana mayor, la princesa Galsvinta.

El matrimonio fue infeliz. Galsvinta reprochaba al rey sus infidelidades y amenazó con huir a la Península Ibérica en repetidas ocasiones. Entre las amantes del rey sobresalía una por su gran ambición y astucia: Fredegunde. Ésta quería ser reina de Neustria y animó a Chilperico a deshacerse de su esposa. Un día, Galsvinta amaneció muerta en su lecho.

La corte de Austrasia inmediatamente señaló a Fredegunde. Brunichilde juró odio eterno a aquella concubina que usurpaba la dignidad de reina de Neustria que había correspondido en vida a su hermana. Sigiberto amenazó a Chilperico con declararle la guerra, pero éste le entregó parte de sus territorios como precio de sangre.

Años después estalló la guerra fratricida en la que también intervino el tercero de los hermanos reales, Guntram, rey de Borgoña. Mientras los ejércitos reales se batían en los campos de batalla, empezó una guerra de dagas y venenos en las cortes de Neustria y Austrasia. Fredegunde envió sicarios con puñales envenenados para asesinar a Brunichilde y al pequeño Childeberto, heredero de Austrasia.

Las crónicas cuentan que Fredegunde era una mujer sádica a la que le gustaba torturar a sus enemigos antes de darles muerte. Gregorio de Tours la califica como “Enemiga de Dios y de los hombres”. Una de las leyendas sobre la sed de sangre de la reina afirma que también intentó asesinar a su propia hija y que envió emisarios para acabar con la vida del rey Guntram.

En invierno de 575 d.C. parecía que el rey Sigiberto se había alzado con la victoria tras tomar París. Chilperico tuvo que refugiarse con su familia en Tournai. Lo que al rey de Neustria no le habían dado sus ejércitos se lo dio su esposa. Mientras Chilperico estaba en París, asesinos enviados por Fredegunde pusieron fin a la vida de Sigiberto. Neustria había ganado.

Chilperico se apoderó del reino de su hermano y obtuvo una gran parte del territorio de la actual Francia. Trató de asesinar al pequeño Childeberto, su sobrino y heredero al trono de Austrasia, pero éste logró huir ayudado por la aristocracia fiel a Sigiberto. El destino de Brunichilde fue un convento.

La reina viuda intentó escapar de su cautiverio para lo que tuvo que recurrir a acuerdos políticos. Acordó su matrimonio con Merovec, hijo de Chilperico.  Cuando el rey se enteró de que su primogénito se había casado con su mayor enemiga entró en cólera. Le apartó de la sucesión, le tonsuró y ordenó su ingreso en la vida religiosa. Más tarde, él o Fredegunde ordenaron la muerte del joven.

Brunichilde ya había huido para entonces. Se refugió en la corte de Borgoña protegida por su cuñado Guntram, quien también adoptó a su sobrino Childeberto como heredero. Quedaba así fraguada una alianza anti-Chilperico pero sobre todo anti-Fredegunde. En 584 Chilperico murió apuñalado en su palacio, algunos apuntan que por orden de Fredegunde para ocultar una infidelidad, mientras otros señalan a Brunichilde.

Chilperico había dejado cuatro hijos. Clotario, de apenas unos meses, Merovec, apartado de la sucesión y posteriormente asesinado, Teudeberto, muerto en batalla años atrás, y Clodoveo, estrangulado tras ser acusado por hechicería. La mano de Fredegunde estuvo detrás de este último crimen ya que quería ver a su propio hijo, el futuro Clotario II, convertido en rey.

Fredegunde y su hijo Clotario II, aún un niño pequeño, liderando el ejército de Neustria que va a enfrentarse con Childeberto II.

Fredegunde y su hijo Clotario II, aún un niño pequeño, liderando el ejército de Neustria que va a enfrentarse con Childeberto II.

Tras la muerte de su esposo, Fredegunde se refugió con su hijo en una iglesia de París. Childeberto II exigió a los religiosos que entregasen a la reina para pagar por sus crímenes, incluyendo el asesinato de su padre, pero Guntram la dispensó su protección. Amparada por su cuñado, Fredegunde pudo ser regente de Neustria hasta la mayoría de edad de su hijo Clotario.

Las leyendas sobre los crímenes de Fredegunde son numerosas. Una de ellas afirma que ordenó el asesinato del obispo Pretextato, uno de sus enemigos políticos. El religioso fue apuñalado en su iglesia pero no murió sino que quedó malherido. La regente fingió interés y fue a verle. Además envió a los médicos de la corte para que no recibiese otra atención que pudiera salvarle la vida. Pretextato la acusó del crimen pero Fredegunde hizo como si el obispo se hubiese referido a otra persona.

Fredegunde envió nuevos asesinos para atentar contra la vida de Brunichilde y Childeberto II. Éste acordó con su tío Guntram en 587 que el que muriese antes le dejaría su reino al otro. Guntram falleció en 593 y Childeberto II se convirtió en rey de Austrasia y Borgoña. Su reinado fue corto, ya que Childeberto II murió dos años después dejando sus reinos a sus dos hijos, aún niños.

Fredegunde aprovechó este momento de inestabilidad para invadir Austrasia y vencer a su ancestral enemiga, la reina Brunichilde. No vería la paz, ya que falleció en 599 de disentería. Tras toda una vida de asesinatos y envenenamientos ella falleció de enfermedad en su cama.

Tras el fin de las hostilidades Brunichilde gobernó como regente en nombre de sus nietos. Instigó a uno de ellos, Teudeberto, contra su hermano Teuderico. Los hermanos lucharon juntos mientras persistió la amenaza de Clotario en Neustria, pero finalmente Teudeberto murió asesinado por orden de su hermano.

Teuderico murió poco después, en 613. Brunichilde intentó proclamar rey a su bisnieto Sigiberto II, de diez años, pero la nobleza de Austrasia le traicionó y se pasó en masa al partido de Clotario II. Éste ordenó la muerte del pequeño y se hizo con la corona de Austrasia pero también logró capturar a Brunichilde.

La anciana reina, tenía ya 70 años, fue sometida a tortura durante tres días. Su ejecución fue cruel y dolorosa, atada a la cola de un caballo que la arrastró hasta la muerte. Sus huesos fueron quemados y toda su descendencia eliminada a excepción de un príncipe llamado Merovec, ahijado de Clotario II. Finalmente, la guerra entre dos mujeres fue ganada medio siglo después por el hijo de una de ellas.

Para saber más

Breve historia de los Merovingios. Los orígenes de la Francia medieval. Ernest Bendriss.

Clotario II

Clodoveo, patriarca de los Merovingios

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