Agripina, una historia de ambición

Agripina nació en el 15 d.C. en Germania, donde su padre estaba destinado. Éste no era otro que el prestigioso general Germánico, favorito para la sucesión al gozar del amor absoluto del pueblo. Era nieta de otro gran militar, Druso el Mayor, y uno de sus bisabuelos era el inmortal Marco Antonio.

Cuando tenía cuatro años Agripina tuvo que superar el primer gran drama de su vida. Su padre fue enviado como gobernador a Siria y de nuevo se llevó a toda su familia consigo. Allí enfermó y murió en extrañas circunstancias rodeado de presagios y señales de brujería.

Después de incinerar a Germánico su esposa Agripina la Mayor, rodeada de sus hijos, embarcó rumbo a Italia. Allí fueron recibidos por una solemne comitiva en la que no se encontraba el emperador Tiberio, padre adoptivo del difunto. Las irregularidades del juicio sobre la muerte de Germánico la impulsaron a creer que el propio emperador había ordenado su muerte al considerarle un rival. Cuando le acusó en público, Agripina la Mayor y sus hijos cayeron en desgracia.

La pequeña Agripina creció, por tanto, en difíciles circunstancias. A los trece años se casó con un joven senador llamado Cneo Domicio Ahenobarbo. La tradición afirma que cuando se casaron éste dijo: “De Agripina y yo sólo puede salir un monstruo”. Siete años después nacería Nerón. Antes de eso, la joven romana tuvo que asistir a nuevos dramas. El mismo año que contrajo matrimonio, su madre y su hermano mayor fueron acusados de conspirar contra la vida de Tiberio. En la definitiva caída en desgracia de la familia de Agripina tuvo mucho que ver el Prefecto del Pretorio, Sejano, un hombre ambicioso que veía en ellos un obstáculo para ocupar el trono a la muerte de Tiberio.

La madre de Agripina fue arrestada, perdiendo un ojo durante la detención, y deportada a Pandataria, una pequeña e inhóspita isla situada en la costa del Mar Tirreno.  Su hijo mayor, Nerón César, fue exiliado a la isla de Ponza, donde murió de hambre. Tres años más tarde fallecía Agripina la Mayor y era arrestado otro de sus hijos: Druso. El joven, heredero legítimo de Germánico tras la muerte de su hermano mayor, murió poco después, también de inanición.

Por tanto, tenemos una infancia durante la cual Agripina perdió a su padre en circunstancias traumáticas y creció en Roma rodeada de hostilidad y conjuras hasta que su madre y sus hermanos fueron encarcelados para morir en el destierro. Agripina admiró a su madre, una mujer fuerte que no dudó en enfrentarse abiertamente con Tiberio para defender la memoria de su esposo y proteger a su familia. Todos estos dramas contribuyeron a endurecer el corazón de la joven.

A Agripina sólo le quedaba un hermano varón. Era un joven amado por el ejército y en quien la gente tenía grandes expectativas. Respondía al nombre de Cayo Julio César pero era más conocido por su mote: Calígula. A diferencia del resto de su familia, el joven gozaba del favor de Tiberio. En ello tuvo que ver la muerte de Sejano, acusado de traición en 31 d.C, aunque hay quien señala que el viejo emperador se dio cuenta de la maldad del joven y decidió nombrarle sucesor para que su gobierno de maldad empañase al suyo.

En 37 d.C. Tiberio falleció, algunos dicen que Calígula le “ayudó” a ello ahogándole con una almohada, y el joven ascendió al trono. Pocos meses después Agripina tuvo a su hijo redondeando un año de felicidad. La suerte de la joven mejoró con el cambio de emperador. Los historiadores señalan que Calígula mantenía relaciones sexuales con sus hermanas, incluyendo a Agripina, y que las recompensaba con grandes honores. Entre todas ellas, a la que el emperador más amaba era a Drusila. El fallecimiento de ésta puso punto y final a esta etapa dulce en la vida de Agripina.

Tras la muerte de Tiberio, Calígula rindió homenajes a su madre y a sus hermanos. Calígula deposita las cenizas de su madre y su hermano en la tumba de sus ancestros. Eustache le Sueur.

Tras la muerte de Tiberio, Calígula rindió homenajes a su madre y a sus hermanos. Calígula deposita las cenizas de su madre y su hermano en la tumba de sus ancestros. Eustache le Sueur.

Calígula cesó en sus prácticas y dejó de dar honores a sus hermanas. A Agripina le encantaba el poder y quería recuperar los beneficios de que gozaba anteriormente. Para ello, comenzó a conspirar con sus amantes y su hermana Livila en contra del emperador. Desafortunadamente para ella, la conjura fue descubierta y Calígula ordenó el destierro inmediato de sus hermanas. Agripina fue apartada de su hijo y enviada a Pandataria, la isla donde murió su madre.

A partir de entonces comenzaron unos años oscuros para ella. Tras la muerte de Calígula y su sustitución por Claudio se la permitió regresar a Roma. Agripina enviudó en 40 d.C. y decidió aprovechar la ocasión para buscar un esposo poderoso que le permitiera labrar una carrera prometedora para su hijo.

Ese mismo año se casó con su tío Claudio y se convirtió en emperatriz. Fue un matrimonio de conveniencia que la ambiciosa mujer utilizó para satisfacer sus propios intereses. Consiguió una serie de favores para su hijo, quien fue designado “Príncipe de la Juventud” y adoptado por el emperador. Poco después consiguió para él la mano de la hija de Claudio, Octavia, y nombró a su propio Prefecto del Pretorio, Sexto Afranio Burro, con el fin de garantizarse el apoyo de la Guardia Pretoriana cuando llegase el traspaso de poderes. Finalmente, consiguió que Claudio nombrase heredero al joven Nerón en lugar de a Británico, su propio hijo.

En 47 d.C. Claudio falleció tras ingerir setas. Los historiadores clásicos de nuevo acusaron a Agripina de haber hecho envenenar el plato del que se servía el emperador. El objetivo era que Claudio no se echase atrás y revocase el testamento en el que nombraba sucesor a Nerón para designar heredero a su hijo. El emperador se sintió mal y fue trasladado a sus aposentos. Su médico le metió al emperador una pluma en la garganta bajo el pretexto de hacerle vomitar. Esta habría sido la jugada definitiva de Agripina, quien habría sobornado al médico para que la pluma estuviese impregnada de veneno.

Con sólo diecisiete años Nerón ascendió al trono aunque durante los primeros años de su gobierno fue Agripina quien llevó las riendas del poder. Los historiadores clásicos de nuevo inciden en la afición por el incesto de Agripina, ya que afirman que mantenía relaciones sexuales con su propio hijo. Poco después fallecieron Octavia y Británico y las fuentes aquí se debaten sobre si la segunda muerte fue ordenada por Agripina, por Nerón o si el joven falleció a causa de la epilepsia que padecía.

Con el paso de los años Nerón y Agripina cada vez chocaron más. El matrimonio del joven emperador con Sabina Popea marcó el final de la carrera política de Agripina. La emperatriz se dio cuenta de la gran influencia que tenía Agripina sobre el emperador y convenció a Nerón de que la apartase de su lado. Éste determinó matar a su madre. Tras varios intentos de envenenarla llegó el turno de la más espectacular de las tentativas. El emperador la invitó a un paseo en barco con el pretexto de reconciliarse. Nerón no se presentó ya que la idea era hundir el barco con su madre dentro. Agripina dio pruebas de nuevo de su gran capacidad de supervivencia al salvarse del naufragio y llegar a la orilla nadando.

Resignado, abandonó todo intento de que pareciese un accidente y envió un grupo de hombres armados a la casa de su madre. Acusada de traición, fue ejecutada allí mismo. Ese fue el final de una de las mujeres que gozaron de mayor poder en la Antigua Roma.

Para saber más

Final del reinado de Nerón

Calígula

Germánico

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