Fue la última obra del pintor Édouard Manet, reconocido como precursor del Impresionismo. La obra retrata a la camarera de uno de los cabarets parisinos más famosos de la Belle Époque: el Folies-Bergère. Los impresionistas buscaban captar el aspecto cambiante de la realidad. La obra trata de involucrar al espectador mediante el recurso del espejo: él es parte del cuadro.   La obra fue realizada el año 1882 y se conserva en Courtauld Institute of Art, en Londres.

El Bar del Folies-Bergère (1882) es la última obra del pintor Édouard Manet, reconocido como precursor del Impresionismo. La pintura retrata a la camarera de uno de los cabarets parisinos más famosos de la Belle Époque. Estos ambientes bohemios eran muy del gusto de los pintores de la época que buscaban en ellos un arte nuevo alejado de la rigurosidad académica y oficial. Los impresionistas querían captar los aspectos cambiantes y fugaces de la realidad. Manet logra esto con el espejo, que distorsiona la escena, las luces y las pinceladas. El espejo cumple además otro objetivo: involucra al espectador, quien es parte del cuadro. Parece que la camarera le estuviera atendiendo a él. La obra se conserva en el Courtauld Institute of Art, en Londres.

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El bar del Folies-Bergère, Manet

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