El misterioso sexo de Chevalier d’Eon

El pequeño Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Thimothée d’Éon de Beaumont, al que a partir de ahora llamaremos Chevalier d’Eon para abreviar, vino al mundo en 1728 en el seno de una familia acomodada de la Francia provincial. El joven aprovechó la desahogada situación económica de su familia para realizar estudios de derecho logrando entrar en la administración del rey Luis XV.

Nada llamaba la atención en Chevalier d’Eon. El muchacho aún no tenía vello facial ni manifestaba demasiado interés por el sexo opuesto pero se pensaba que simplemente era un joven remilgado más de la Francia del siglo XVIII. Pronto le llegó la ocasión de ingresar en Le secret du roi, un grupo de espías al servicio de Luis XV. Allí le llegó su primera misión: debía viajar a Rusia para tratar de mejorar las tirantes relaciones entre los dos países. Sus superiores decidieron aprovechar sus rasgos andróginos, por lo que viajó disfrazado de mujer con el fin de hacerse amiga de la zarina Isabel. Chevalier tuvo éxito en su misión e incluso llegó a ser dama de honor de la emperatriz lo que le dio gran fama como espía. En algunas de sus siguientes tareas volvió a repetir el papel de mujer aunque en otras actuó como hombre. Sus contemporáneos seguían sin observar nada extraño en él; pensaban que cuando se disfrazaba de mujer era porque su misión le obligaba a ello.

En 1763 Chevalier alcanzó el mayor éxito de su carrera: fue nombrado embajador en Londres aunque su verdadera misión consistía en descubrir e informar de los secretos de Reino Unido, país con el que Francia se había enfrentado hasta hacía unos meses en la Guerra de los siete años y con el que, por tanto, mantenía relaciones muy tensas. Allí vestía de manera indiferente de hombre o mujer y documentos del embajador revelan que compraba en secreto corsés femeninos. La fama del francés comenzó a crecer y pronto se efectuaron apuestas sobre su verdadero sexo que alcanzaron cifras de escándalo para la época. Algunos creían que era mujer, otros opinaban que simplemente era un hombre rocambolesco.

El extraño misterio sobre el sexo del embajador francés en Londres llegó a los oídos del aventurero Giacomo Casanova, quien no pudo resistir la tentación y fue a visitarle. Cuando salió de la recepción estaba totalmente convencido de que Chevalier era en realidad una mujer. Poco después Chevallier d’Eon fue relevado de su puesto. El embajador, furioso por pensar que se estaba cometiendo una injusticia, filtró algunos documentos secretos. No sólo perdió su puesto, sino que tuvo que exiliarse para eludir a la justicia francesa. Poco después Luis XV decidió enviar un emisario para que Chevalier le aclarase sin rodeos si era un hombre o una mujer.

En este punto la historia da un giro sorprendente. Chevalier confesó que era una mujer, algo que se podía intuir por su eterno nombre que incluía tres femeninos (Genevieve, Auguste, Thimothéé; Genoveva Augusta Timotea). La embajadora afirmó que su familia decidió educarle como hombre para que llegado el momento pudiera heredar las tierras, títulos y rentas de su padre Todo esto fue constatado por los médicos que envió Luis XV para examinarla.

Grabado en homenaje a Chevalier d'Eon aclamada como una de las grandes heroinas de Francia.

Grabado en homenaje a Chevalier d’Eon aclamada como una de las grandes heroinas de Francia.

El monarca francés la retiró inmediatamente del servicio activo y la prohibió regresar a Francia aunque le permitió cobrar una pensión del gobierno francés y conservar las insignias que consiguió por sus servicios a la corona. A partir de entonces el antiguo embajador debería residir permanentemente en Londres bajo el apelativo de Madeimoselle Beaumont y vestir y actuar en todo momento como mujer. Las apuestas fueron cobradas y todo pareció olvidarse.

Tras la muerte de Luis XV, Chevalier d’Eon pudo volver unos años a Francia pero no se adaptó a la vida de su país natal y regresó a Londres en 1785. La Revolución Francesa causó la ruina de la ya anciana, quien perdió la pensión que le pagaba la corona. Durante un tiempo se ganó la vida realizando espectáculos de esgrima, disciplina en la mostró gran destreza en su juventud, pero fue herida en 1796 y tuvo que abandonar la actividad. Sus penurias económicas la llevaron durante un año a prisión y pasó sus últimos años de vida postrada en una cama tras sufrir una grave caída. Falleció en Londres en 1810. Sin embargo aún no había terminado su sorprendente historia. Los médicos examinaron su cadáver y descubrieron que en realidad era un hombre.

No se sabe con certeza qué le ocurría a Chevalier d’Eon. Algunos le catalogan como el primer transexual de la historia mientras otros se inclinan por la opción de que se travestía. La tercera teoría incide en el distinto diagnóstico médico de los franceses e ingleses, por lo que especulan con la posibilidad de que fuera intersexual y que sus rasgos afeminados indujeran a los primeros a catalogarle como mujer. La última de las teorías afirma que en realidad Chevalier era un hombre. La primera inspección médica fue un fraude del embajador para recuperar la pensión que cobraba del rey y que había perdido al caer en desgracia. En cualquier caso, ríos de tinta seguirán corriendo sobre la verdadera identidad de Chevalier d’Eon.

Para saber más

La guerra de los siete años

Luis XV

Les secrets du roi (en francés)

Galería de imágenes

Diez papas con un final sorprendente

La Iglesia comenzó su existencia hace casi 2.000 años, cuando Jesucristo entregó las llaves del Reino de los Cielos a San Pedro. Desde entonces 266 pontífices han sido los vicarios de Cristo en la Tierra. La muerte de alguno de ellos dista mucho de ser un tranquilo y pacífico viaje para reunirse con su creador. Hoy repasamos las sorprendentes, y algunas de ellas violentas, muertes de diez de ellos:

San Clemente I (89-97): Cuarto papa de la Iglesia Católica. Una de las leyendas sobre el pontífice cuenta que fue deportado al Quersoneso Taúrico (Crimea). Allí fue obligado a trabajar en una cantera de piedra como esclavo con durísimas condiciones de vida. El Papa se apiadó de sus compañeros de cautiverio los cuales, literalmente, se morían de sed. Un día estaba orando cuando vio a un cordero encima de una colina. El Pontífice tomó un pico y golpeó el suelo donde se hallaba el cordero comenzando a brotar agua de la colina. El resto de esclavos, sorprendidos, pudieron saciar su sed y se convirtieron al Cristianismo. Esto enfadó sobremanera a sus captores, quienes decidieron castigar a Clemente de forma ejemplar. Le ataron un ancla al cuello y lo arrojaron al Mar Negro convirtiéndole de esta manera en mártir.

Martirio de San Clemente de Pier Leone Ghezzi, 1724. Pinacoteca vaticana.

Martirio de San Clemente de Pier Leone Ghezzi, 1724. Pinacoteca vaticana.

San Esteban I (254-257): Vigésimo tercer papa de la Iglesia. Su pontificado estuvo plagado de controversias internas. Se debatía sobre si a aquellos que caían en la herejía era necesario bautizarlos nuevamente antes de permitirles regresar al redil del señor. Esteban fue un destacado opositor de esta idea. Su pontificado coincidió con el imperio de Valeriano, quien trató de reintroducir el culto al emperador para reforzar su figura, muy cuestionada en el convulso siglo III romano. Los cristianos se negaron a ello por lo que se desató una gran persecución. Durante la celebración de una misa, mientras Esteban estaba sentado en su trono, irrumpieron de forma violenta enviados imperiales. Uno de ellos decapitó al Papa regando su asiento con la sangre papal. El trono fue custodiado por la Iglesia como reliquia hasta el siglo XVIII.

Icono del papa Esteban I.

Icono del papa Esteban I.

Juan VIII (872-882): Papa número 107 de la Iglesia. Su pontificado se engloba en los llamados Siglos de Hierro de la Iglesia, en los cuales las familias nobiliarias romanas controlaban a su antojo la elección de los papas, pereciendo muchos de ellos de forma violenta. Se perseguía tener un aliado para los intereses meramente terrenales de las poderosas familias, por lo que la Iglesia entró en un grave descrédito. Durante su gobierno tuvo que hacer frente a la controversia con el patriarca constantinopolitano Focio. Las diferencias entre la doctrina latina y la oriental se habían ido acrecentando con el paso de los siglos y temas como la “Cláusula filioque” las dividían profundamente. En el plano más político, Juan tuvo que moverse entre los aspirantes a las coronas que se habían desgajado del Imperio Carolingio. Esto le suscitó la enemistad de los personajes a los que no había apoyado. Cierta noche, un personaje cercano a su círculo de confianza, tal vez un pariente, fue a visitarle. Los Anales de Fulda afirman que su huesped envenenó su bebida. El veneno tardaba en hacer efecto y su visitante comenzó a ponerse nervioso, por lo que cogió un martillo y acabó a golpes con la vida del papa Juan VIII.

Ilustración del libro Vidas y tiempos de los papas, de Chevalier Artaud de Montor.

Ilustración del libro Vidas y tiempos de los papas, de Chevalier Artaud de Montor.

Formoso (891-896): Papa número 111 de la Iglesia y antiguo rival de Juan VIII. Formoso fue controlado por Guido y Lamberto, de la familia Spoleto, quienes le forzaron a coronarles emperadores. Poco después de la muerte de Guido, Formoso traicionó a Lamberto y contactó con el noble alemán Arnulfo de Carintia, al que le pidió que invadiese Italia para liberarle de los Spoleto. Como recompensa le prometió que le coronaría emperador. Este Papa murió de forma natural, sin embargo los extraños sucesos que tuvieron lugar tras su muerte le merecen un lugar en esta lista. El segundo de sus sucesores, Esteban VI, se alió con Lamberto de Spoleto a quien volvió a situar en el trono italiano. El Emperador y el Papa impulsaron la celebración de un juicio post-mortem a Formoso, acusándole de traición y abandono de la diócesis que tenía en Oporto y que dejó tras ser elegido Sumo Pontífice. Su cadáver fue desenterrado, revestido con los símbolos del poder papal y sentado en el trono. Allí le leyeron las acusaciones y le encontraron culpable. Como castigo le fueron retirando uno a uno sus ornamentos papales, declararon inválida su elección, le cortaron los tres dedos con los que impartía las bendiciones y su cadáver fue escondido en un lugar indeterminado. No acabó ahí el martirio al cadáver del pobre Formoso. Poco después se le volvió a exhumar para juzgarle de nuevo. Tras el juicio su cuerpo fue arrojado al Tíber, de donde fue recuperado al cabo de unos días por un pescador. Este hecho ha pasado a la historia como el Sínodo del cadáver.

El papa Formoso y Esteban VI, pintado por Jean-Paul Laurens.

El papa Formoso y Esteban VI, pintado por Jean-Paul Laurens.

León VII (936-939): Papa número 126 de la Iglesia Católica. Su pontificado se engloba en la “Pornocracia”, un periodo de unos 60 años en el que la madre, Teodora, la hija, Marozia, y el nieto, Alberico II, de una familia de senadores romanos controlaron la elección papal. Se llegó a generar una dinastía de Papas en el que el trono pasaba de padre a hijo. Como curiosidad, algunos sitúan en este periodo el pontificado de la legendaria papisa Juana. León VII era un sencillo monje benedictino que trató de aprovechar su ascenso al trono para reorganizar la vida monástica de Europa. El papa León murió de un infarto al corazón mientras mantenía relaciones sexuales.

Icono del papa León VII.

Icono del papa León VII.

Juan XII (955-964): Papa número 130 de la Iglesia. Su pontificado también se encuadra en la Pornocracia. Se cree que Juan XII era hijo ilegítimo de Alberico II y fue elegido Papa a los dieciocho años. Juan XII era un muchacho muy terrenal más apegado a los placeres de la carne que a proteger el legado espiritual de Cristo. Durante su pontificado la corona italiana quedó unida a la alemana en la figura de Otón I. Un día el joven Papa se prendó de una joven y bella muchacha que estaba casada. Que la chica estuviese unida a su esposo por un sacramento indisoluble no fue impedimento para el Papa. Mientras realizaban el acto sexual los jóvenes amantes fueron sorprendidos por el marido, quien celoso y furioso asesinó a Juan.

El papa Juan XII.

El papa Juan XII.

Adriano IV (1154-1159): Papa número 169, el único inglés de la historia. Su pontificado estuvo marcado por la lucha contra el emperador Federico I Barbarroja respecto a quien debía tener la hegemonía en el orbe católico: el Papado o el Imperio. El control de la Italia del Norte y la designación de los obispados alemanes eran las demandas del Emperador. Adriano IV también tuvo enfrentamientos con el reino normando de Sicilia que al igual que Alemania aspiraba a designar sus propios obispos. Su muerte ha sido motivo de controversia: se bajó del caballo para beber agua y murió de forma fulminante. Algunos se inclinan por un infarto al corazón, otros hablan de muerte súbita. Los más imaginativos, cuya versión recogemos aquí, exponen que cuando Adriano estaba bebiendo agua una mosca se introdujo en su garganta, produciéndole la asfixia.

Imagen del papa Adriano IV en la catedral de Notre Dame.

Imagen del papa Adriano IV en la catedral de Notre Dame.

Juan XXI (1276-1277): Papa número 187 de la Iglesia Católica, el único portugués de la historia. Su pontificado, muy breve, estuvo marcado por los intentos de asentar la unión con la Iglesia Ortodoxa en la que se habían producido avances casi definitivos en tiempos de su predecesor Gregorio X. Trató de desembarazarse de Carlos de Anjou, rey de Sicilia cuya influencia en el Papado había sido decisiva durante los últimos quince años. Juan había remodelado el Palacio Papal de Viterbo, donde se hallaba la Santa Sede debido a la inestabilidad que había en Roma. Una noche mientras dormía en los aposentos de su renovado palacio el techo se derrumbó. El Papa fue gravemente herido y expiró tras unos días debatiéndose entre la vida y la muerte.

Imagen del papa Juan XXI.

Imagen del papa Juan XXI.

Paulo II (1464-1471): Papa número 211 de la Iglesia Católica. Su época era la de la amenaza turca, el progresivo embellecimiento de la Roma renacentista, el conciliarismo y las cada vez mayores demandas de purificación del Papado que acabarían desembocando en la Reforma Protestante. Como curiosidad quiso llamarse Formoso II, como su famoso predecesor, pero fue disuadido y optó por Paulo II. Oficialmente la muerte de Paulo se debió a una indigestión tras comer melón. Sin embargo, hay una leyenda mucho más maliciosa que hace mención a la fama de homosexual que rodeaba al Pontífice. Esta versión habla de que el Papa murió de forma fulminante mientras era sodomizado por un paje. Una muerte ciertamente comprometedora para el vicario de Cristo en la Tierra.

El papa Paulo II. Retrato de Cristofano dell' Altissimo.

El papa Paulo II. Retrato de Cristofano dell’ Altissimo.

Inocencio VIII (1484-1492): Papa número 213 de la Iglesia Católica. Predecesor del conocidísimo, por su maldad, papa español Alejandro VI también conocido como Rodrigo Borgia. Inocencio también tuvo sus pecados: apoyó incondicionalmente a los Reyes Católicos a la hora de extender la Inquisición desde Aragón a Castilla y nombró como Inquisidor General a otro español de infausta fama, Tomás de Torquemada. Su pontificado fue el de un mundo cambiante que definitivamente dejaba atrás la Edad Media y abría sus brazos a la modernidad. Fue el último papa antes del Descubrimiento de América e incluso hay quienes aseguran que fue el padre de Cristobal Colón. Su muerte refleja uno de estos avances, la incipiente curiosidad científica. Aquejado de una grave dolencia, llamó a un médico judío, profesión en la que los judíos tenían gran fama. Éste intentó probar una arriesgada operación: la primera transfusión de sangre de la historia. Los “donantes” fueron tres inocentes niños que perdieron la vida en la operación. La sangre le fue administrada por vía oral a Inocencio, quien también murió en el proceso.

El papa Inocencio VIII.

El papa Inocencio VIII.

A partir del siglo XVI los pontífices irán teniendo una mayor seguridad y, por lo general, morirán de forma pacífica. Los Estados Pontificios dejaban atrás su convulsa Edad Media.